Un ojo, cuatro disciplinas, un territorio
Jared Ramírez trabaja desde Guanajuato con grabado, esmalte, fotografía e ilustración. Los medios cambian según lo que el territorio exige; la mirada que los gobierna no.
— Statement
El territorio como método
Desde mi infancia, he mantenido una estrecha relación con el lugar donde crecí y la fuerte convicción de que somos hijos del suelo que pisamos, lo que me ha llevado a reconocer la profunda influencia de la naturaleza en mi vida y trabajo. Crecí rodeado de cerros, vegetación exuberante y una fauna vibrante, encontré una fuente inagotable de inspiración y conocimiento que se refleja en mis obras.
La naturaleza es resiliente, armoniosa y, a la vez, frágil. Si bien la vida siempre se abre paso, la humanidad ha tenido un impacto notable en ella, especialmente en las periferias. Es crucial concientizar sobre el cuidado de la naturaleza, disfrutándola y difundiendo su belleza y diversidad. Aunque seguimos teniendo creencias equivocadas sobre seres que mantienen el equilibrio, es importante valorar y apreciar su contribución como realmente lo merecen.
Mi entorno incluye tanto el paisaje como a las personas que lo habitan. Con raíces guanajuatenses y morelenses, y viviendo actualmente en Querétaro, he conocido a personajes fascinantes con historias y perspectivas únicas. Rancheros, vaqueros, migrantes y gente de campo, entre otros, son figuras centrales en mi obra. Sin embargo, no se limita a ellos; en un mundo cada vez más polarizado, es esencial representar y reflexionar sobre las diversas realidades que nos rodean, no hace falta más que ver por nuestras ventanas para percatarnos de que no somos los únicos que habitamos aquí, el mundo requiere de cada una de esas personas para seguir su curso.
Como artista, soy consciente de que mis creaciones son una forma de conectar con el mundo y contribuir a cambios significativos, pero con la certeza de que no somos más que personas que intentan cambiar la realidad con papel, tinta, nuestro cuerpo y poco más, pero es este acto, uno que dentro carga un gran poder, uno capaz de cambiar el rumbo de la historia.
La historia y la tradición son fundamentales para mí. El arte ha sido parte integral de la humanidad desde antes de los registros históricos, y su influencia perdura hasta el día de hoy. En una región tan diversa como México, nuestra historia se manifiesta en cada rincón del país. Esta riqueza influye directamente mi trabajo y le dan profundidad a mi visión artística.
Las comunidades que aparecen en su obra no son fondo ni pretexto. Son el centro de la imagen y el origen de mi persona — color, escala, papel, creación.
Texto introductorio
Jorge Jared Ramírez Hurtado, artista visual cuya práctica se nutre del susurro íntimo del paisaje rural mexicano y de las comunidades que lo habitan, teje con hilos de memoria y tradición un tapiz visual que habla del alma de la sierra. Originario de Guanajuato, ahora enraizado en Querétaro, su mirada sensible se posa sobre el campo, sus silencios profundos, sus habitantes y las tensiones que recorren estos territorios. A través del grabado, los esmaltes al fuego, el dibujo y la fotografía, Ramírez Hurtado construye un lenguaje visual que entrelaza la poesía de la vida rural con la fuerza de la contemporaneidad, dando forma a imágenes que resuenan con la humanidad de quienes las habitan.
En su obra, rancheros, vaqueros y personajes de las periferias mexicanas emergen no como meros estereotipos, sino como sujetos complejos, portadores de historias de resistencia, identidad y pertenencia. La naturaleza, con sus cerros imponentes, su fauna vibrante y su vegetación exuberante, se convierte en un símbolo de resiliencia, pero también en un recordatorio frágil de la fragilidad del entorno frente al impacto humano y al abandono social. Su obra, entonces, se erige como una reflexión profunda sobre la relación entre el territorio, la memoria colectiva y las transformaciones culturales que definen el México contemporáneo.
La práctica de Jorge Jared Ramírez Hurtado se sostiene en una postura honesta y cercana a las comunidades que retrata. Su trabajo no busca romantizar la vida rural, sino reivindicarla como un espacio vivo, diverso y cargado de significados profundos. Influenciado por la rica tradición gráfica mexicana y por elementos de la cultura popular contemporánea, el artista construye imágenes que oscilan entre la contemplación serena, el humor sutil y la crítica social incisiva. Así, su obra se posiciona como un ejercicio de memoria visual, un homenaje a aquellos paisajes y personas que históricamente han permanecido al margen de los discursos centrales del arte, otorgándoles la visibilidad que merecen.
Joshua Konejo


Cuatro series, una mirada
Grabado, esmaltes, fotografía e ilustración reunidos en el portafolio completo. Cada serie es un argumento visual sobre el mismo territorio.